lunes, 9 de abril de 2012


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-LA UNICA REGLA ES QUE NO HAY REGLAS-

Y esta es la más difícil de las pruebas. Porque nos obliga a mirar permanentemente al costado, a comprender lo que sucede sin abandonarse a las pasiones que nos empujan a juzgar. Y juzgar implica siempre una subjetividad y un arrogo de poder.
Los juicios y los criterios son parámetros subjetivos y culturales
¡AH! PERO A VECES VIENE ESE Y SE APODEAR DE MI SANGRE!
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RENUNCIA

‘Abjuro de mi nombre
¿Por qué razón tendría yo un nombre?
Abjuro también de decir yo, lo mío,
Mi sombra
También abjuro de abjurar
Pues solamente se abjura de lo que existe’
Susana Thénon


Nahuel, Juan Arturo y Paulino
Por la presente  renuncio a ser su madre
Y es una renuncia viva, cotidiana, que cada día asumo
Renuncio al vínculo entablado desde la jerarquía de madre parte integrante del sistema de familia, célula de la sociedad patriarcal, heteronormativa, monogámica, liberal, cristiana, misógina que nos regla y condiciona

Hecha ya la renuncia nuestro vinculo queda en condiciones de ser una elección cotidiana donde cada persona podrá ser

Hija
Hijo
Hermano
Hermana                                                           Padre
Madre
Compañero
Compañera                                                                               Amigo
                                  Amiga
                                                  Amante

O ninguna de las nombradas

O todas sus variantes posibles de acuerdo a nuestros deseos y voluntades individuales sin poderes ni jerarquías, sin estructuras ni pre conceptos, sin expectativas por cumplir ,asidos al soporte inconmensurable del amor y en armonía con el cosmos
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viernes, 6 de abril de 2012


soy
VIERNES, 6 DE ABRIL DE 2012
ENTREVISTA

Dios no los cría, ellos se juntan...

El Peladero es un bar gigante que funciona en las afueras de Bahía Blanca, en lo que fuera un criadero de pollos. Una trinchera de resistencia a la mediocridad, un nido de lesbianas, lugar de encuentro de jóvenes, de gays, de gauchos y parroquianos. Patricia Galassi, la Tana, es la responsable de ésta y otras rebeldías.
 Por Paula Jiménez
Ella escribió en una de las paredes de su casa de Aldea Romana: “No es época de cambios sino un cambio de época”. Y quizás es esto lo que vino a anunciar, desde un principio. Ya en los ’80, como una especie de Mesías lésbica, decía lo que le daba la gana sobre el escenario y enfrentaba los prejuicios del público de su ciudad natal. Hoy no parece creer demasiado en esa línea imaginaria que divide al público del actor, a la calle del teatro. Cuando la televisión de Bahía Blanca necesitó una lesbiana que hablara sobre el matrimonio igualitario, la llamaron a ella y se mostró a favor, aunque hoy confiesa la estafa: no cree en el matrimonio y tampoco se define como lesbiana. Pero, pese a no creer en nada, Patricia Galassi, la Tana, parece creer en mucho. En el amor, por ejemplo. El amor es para ella la directriz que condujo sus acciones desde siempre, desde los tiempos en que con su vigorosa voz radiofónica, y en el aire, les enseñaba a las chicas bahienses a masturbarse y a experimentar un amor prohibido por sus propios cuerpos. “Era un programa de trasnoche, iba de 0 a 2, y en ese horario me podía dar el lujo de hacer ciertas cosas: ensoñaciones dirigidas, relajación, masajes, todo en la cabeza de la persona, y también he hecho el ejercicio de proponer a las chicas quedarse solas con un espejito, mirarse, tocarse, mientras yo les ponía una musiquita y las invitaba a que siguieran solas. Esto fue principios de los ’90.”

¿Cómo te definís? ¿Anfitriona de un bar rarísimo? ¿Artista? ¿Activista?

—Yo soy una desesperada del amor y creo que en el amor está la transformación. El arte es un canal para eso. Transformar la cabeza de la gente, hacia un hombre o una mujer nueva. Aunque decir hombre o mujer son categorías caducas, conceptos que se transformaron también. Había hombres o mujeres antes, cuando no había otra alternativa. Ahora sabemos que hay más que esta fórmula binaria, nuestra esencia es más que eso.

No te ajustás a esa definición...

—No me molesta ser mujer, pero nunca entré en el canon. Cuando era chica, los regalitos de nena me ofendían. Era una nena que no era una nena. Siempre me sentí desigual con respecto al trato de los maestros y los mayores. Había un mundo destinado a los varones y al que para entrar las nenas no teníamos permiso. A mí me gustaban las pistolas, ser el cowboy. Los machos tenían las puertas más abiertas que nosotras para todo lo que quisieran hacer. En los años ’80 yo tenía una banda, era la autora y la voz cantante, y la gente me mandaba a lavar los platos. Me pasó concretamente en Punta Alta. Arrancamos cantando un tema y el público me gritaba cosas. Yo contesté: “Punta Alta, me dan tristeza”. Y me saqué la guitarra y me fui. La gente empezó a pedir que me quede y volví. Desafiné como una yegua, pero sentí el poder que me daba el escenario, cuando hasta ese momento había sido la pobrecita que todos estaban agrediendo. Siempre tuve esa conciencia de que un micrófono, una cámara o un escenario son espacios que merecen ser ganados. No es suficiente estar ahí para que todos te escuchen. La cuestión es: estoy aquí y me hago cargo de lo que tengo que hacer.

¿Pensás que escandalizaste alguna vez a Bahía Blanca?

—En muchos momentos. Antes más, ahora es previsible que yo haga alguna cuestión escandalosa. En la radio, a principios de los ’90, hablar del clítoris y que te enseñen a tocarte... ¡imaginate! Con el tema de la sexualidad siempre se me inventaron muchas historias, me adjudicaron muchas cosas que me hubiera encantado haber hecho. Cuando estaba en televisión conocí a alguien que ahora comparte nuestra comunidad y de quien me enamoré terriblemente. Ella tenía 16 y yo 34. Fue imposible que no se enterara todo el mundo. Por suerte el amor demostró ser cierto a través de los años: pasaron 17 años y seguimos unidas. Pero en ese momento yo, de pronto, pasé a ser una violadora de menores para la gente.

¿Nunca tuviste el impulso de irte de Bahía Blanca?

—Me fui, estuve un año viviendo en Italia, cuando tenía 23. Luego estuve en La Pampa. Pero siempre pensé en esa frase de Spinetta que dice que ningún lugar es bueno cuando nadie está. No me parece que la felicidad esté en los lugares. Y aparte me parece que las personas revolucionarias tienen que estar en los lugares más pacatos y cerrados, para transformarlos.

Vivís en comunidad. ¿Qué significa eso?

—Somos un grupo de personas que pertenece a una comunidad abierta, no estática. Funcionamos como una familia, donde los vínculos son dados por el amor, por lo que cada persona siente por la otra. No hay status, ni jefes. Yo me corrí. Empecé con un formato capitalista con el pub El Peladero en el que yo era la patrona y la dueña, y fui gestionando ese lugar con el espíritu de amor abierto. Y mi casa, por otra parte, ya no es mi casa sino nuestra casa y de quien quiera. Nosotros, por principio, no cerramos las puertas, vivimos en una casa de puertas abiertas porque nadie me puede robar lo que me pertenece por orden de conciencia; y si se lo lleva, será porque lo necesita. Si no, aquí está todo para compartir. No existe el robo: si te pertenece, lo vas a seguir teniendo. Claro que no fue proponérmelo y llegar directamente a este punto de comunidad que funciona de modo aceitado, donde las personas mutuamente nos escuchamos y aprendemos. No es fácil vivir en una comunidad de amor libre en la que tratamos de romper, entre otras cosas, las estructuras de parentesco. Hay parejas en esta comunidad, pero también personas que nos amamos físicamente sin serlo. En mi caso, no acepto estar en pareja.

¿Qué es para vos una pareja?

—Un sistema de vinculación entre dos, que hace que todo se tenga que resolver en esa sola persona. Rápidamente se desgasta en sí misma como estructura, porque las personas somos un universo y pretender que una sola me dé todo lo que necesito no es considerarla un ser polivalente, con su mundo tan distinto del mío. Por otro lado, la cuestión de que una pareja tenga que reunirlo todo me parece que es de muy corto alcance.

Renunciaste a la maternidad con tus hijos, ¿cómo es eso?

—Bueno, yo soy muy madre, es algo que rápidamente se ve en mí. Soy una persona que vibra en esa energía de alimentar, cuidar, abrazar, besar, preocuparme por el abrigo y el descanso del otro. Lo que les propuse a mis hijos es la renuncia al formato de madre reproductora de un sistema patriarcal, hétero-normativo, capitalista, de herencia, donde la madre es la que te provee el afecto, te arregla la ropa, te da el consejo. Tengo hijos adultos y los quiero compañeros. Renuncio a ser esa madre del sistema; si ellos me quieren en esa imagen, es un problema de ellos del que no me voy a hacer cargo. Pero sí estoy libre de elegirlos compañeros, amantes, hermanos mayores, sin que ellos me tengan que poner en un lugar preestablecido por convención o porque hay cosas que una madre no hace. Besarse en la boca, por ejemplo, es algo que no hago. Yo dejo que ellos se acerquen a mi cuerpo como ellos deseen. Pero si soy su madre, tal vez hay cosas que quieran y no puedan.

¿Qué es El Peladero para vos?

—Un espacio político de transformación a través del arte, un desafío a que la gente se comunique, descontracture y desformalice. Es parte de la contracultura, una trinchera de resistencia, porque desde que entrás en El Peladero encontrás opinión en todas partes, aun en la manera de estar puestos los ladrillos. Es un lugar totalmente reciclado y donde todo el tiempo se recicla. Es el espacio que se va transformando a sí mismo.

¿Cómo miran los bahienses a El Peladero? ¿Le tienen miedo?

—Algunos sí: piensan que hay lesbianas, drogas y relajo, y tienen razón. Tienen miedo de ir a un lugar donde haya dos chicas que naturalmente se den un beso. Pero no es un boliche de lesbianas, es un espacio para las personas. La gente que trabaja en los hornos de ladrillo de acá cerca vienen porque se sienten queridos y respetados. Lo mismo pasa con los que vienen en su súper auto. No hay diferencia. En ese sentido, El Peladero es revolucionario en una ciudad donde todos son guetos, cada boliche acá tiene su propio ambiente cerrado y lo que importa es cómo te vestís de acuerdo a ese gueto.
El Peladero, Hernandarias y Remedios de Escalada, Bahía Blanca.http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-2380-2012-04-06.html

sábado, 25 de febrero de 2012


se vos misma el cambio que queres realizar
Mahatma Gandhi


Unos de los signos de nuestra era es la de romper las estructuras y deconstruir.
Deconstruir las jerarquías impuestas
Deconstruir no es destruir.
Es también reutilizar, poner las mismas cosas en otro lugar, y agregar nuevos elementos decodificando y des-codificando una y otra vez
Pero sin caer en el ‘dominio’ de ‘lo contrario’, y dejando de lado  todo ‘ismo’ que de por si plantea ya una jerarquía

 (si bien el feminismo -no el radical que a mi juicio provoca lo antes dicho- es lo mas claro y acercado a este pensamiento)*

Redefinir la situación misma en la que se actúa, siendo permeable al cambio pero atenta siempre con el camino planteado, 
es decir, 
fiel al concepto sobre cuyas aguas se quiere navegar
Y esta es  la hermosa odisea de la disidencia
la disidencia no es ‘la contra porque si’
Para mi Ser disidente es asumirme como ser creativo,
 activista del AMOR,
 energía vital de transformación

En nuestro cotidiano creemos que somos libres de elegir pero solo podemos elegir lo que ya ha sido codificado dentro de un sistema. Desde como nos vestimos y cortamos el pelo, que y como comemos, como nos relacionamos con el dinero y con las otras personas en los compartimentos estancos de familia (y sus diferentes ‘lazos’), trabajo, amistad, sexo y ni hablar de los vínculos amorosos ‘parejiles’…

Ser disidente es planificar la contra cultura y llevarla a cabo desde las fibras mas intimas de la propia persona transformando todo nuestro espacio vital.
Esa es la nueva ®evolucion


* Al respecto recomiendo la lectura de ‘Por un feminismo sin mujeres’ Fragmentos del segundo circuito disidencia sexual CUDS  (Santiago de Chile) donde se puede tener una abarcadora visión de hasta donde puede el feminismo auto cuestionarse y deconstruirse a si mismo.
Se consigue en Lillith Libros

sábado, 18 de febrero de 2012

TRANSITAR LA TRANSGRESIÓN POR LOS BORDES


El logos  es lo que nos construye y significa: me tengo que pensar para decirme y ser
Y crear estrategias de cambio
Siempre de cambio
Porque cuando lo que pensamos cambiar fue cambiado y el pensamiento transgresor se convierte en la palabra hegemónica es que nuevamente hay que volver a tomar los bordes
Esta es la estrategia del cambio
Por los bordes
Mantenerse  en los márgenes, en la deconstrucción, en el desmontaje de los discursos. No habitar ningún centro.
Tampoco es la idea hacer un centro de la marginación… (y esa es una carnada tentadora para que cuelguen nuestro cuadro en la galería de heroínas y mártires)
Se debe permanecer alerta, en empatia con los gérmenes del tiempo nuevo y sensible frente a sus requerimientos
Transitar la trasgresión sin institucionalizarla
Por los bordes

miércoles, 15 de febrero de 2012

algunos poemas


Mi amor
Amor mío
Mi vida
Mi Corazón
Mi querida
Luz de mi vida
Mi cielo
Mi auto
Mi televisor
Mi cosa
Yo de vos
Vos de mí
Toda tuya
Toda mía
Lo mío es tuyo
Lo tuyo es mío
Lo nuestro no es tuyo ni mío
es el 50% de cada una

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chemtrail

dia hermoso de sol en Camboriú
sin embargo se anuncia tormenta
al atardecer
nubes entre morro y horizonte
los rayones blancos en el cielo
indican que mañana será otro
dia hermoso de sol en Camboriú

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¿al alcance de que?
¿de mi mano?
Una espada de bagre se hundió en ella
Y quedo tan sola como la huella implacable de la herida
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Ahora que lo veo todo desde el ángulo otro
Es otra la mirada
Y es otro el ángulo
Y es otra mirada
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No me miro
No puedo mirarme
Y cuando me miro no me veo
Esa tipa no soy yo
No soy la que veo
cuando me veo
sin mirarme
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La vida, amor mío, es una gran seducción donde todo lo que existe se seduce’
Clarice Lispector

Te veo dormir
Cuando despiertes me dirás ‘mi amor’
Y reafirmare una vez más el concepto de ‘amor’
Inagotable gama variegada de formas
En este caso ‘amor sin pasión’
Nadie puede negar que sea amor
Pero por favor no digas más ‘mi’
porque al categorizar me de ‘tu’
me obligaras al horror
del suicidio de la seducción

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lo que ningun jardin justifica
son los cadáveres antiguos
que huelen a viejo
pero no asumen el destierro
ni se dignan a arar sus encéfalos
para sembrar otra desnudez
sin máscaras
sin apellidos
sin partidos
pero siguen gobernando
con ese aire de superioridad
de ‘queremos ayudarte’
desde detrás del escritorio
que huele a velorio

bajen la escalera directores de cultura
claven el arado en la tierra dura
que la fuente de la sed
esta preñada de rostros y de manos
y ustedes muy entretenidos
mirando para otro lado



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No se si lo que ‘digo que soy’
Es lo que ‘dirán que fui’
Si se que lo que ‘dicen que soy’
No es lo que ‘digo que seré’
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Ayer cumplí 51 años mirando el mar
Exactamente a la hora de mi nacimiento
Volví a entrar en el agua salada tibia
He vivido más de un lustro
Sin embargo estoy parada
En el punto cero
Antes del salto
Al vacío

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Me preparo para morir
Acomodo los libros que siempre tengo a mano
El I Chin, claro
Hubiera querido llevarme unos discos
Pero la modernidad me obliga a llevar una notebook
Igual hay unas re chiquitas
 cuestan caras
pero ahí puedo poner los libros también
y las fotos (sobre todo las de los chicos cuando eran chicos)
y todo lo que he escrito hasta ahora

siempre y cuando no me agarre un virus en el camino
y me tenga que morir sin llevarme nada

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